¿Qué es una denominación de origen protegida (DOP)? Concepto y requisitos para su obtención

mayo 2021

Cuando hablamos de productos agrícolas y alimenticios, no son pocas las ventajas que una denominación de origen les puede ofrecer. No obstante, es necesario que dichos productos cumplan una serie de requisitos para obtener la protección a través de una denominación de origen

¿Qué es una denominación de origen protegida?

Una denominación de origen protegida (DOP) es un nombre que identifica un producto originario de un lugar determinado, una región o, excepcionalmente, un país, cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente a un medio geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes a él; y, además, cuyas fases de producción tengan lugar en su totalidad en la zona geográfica definida. Así lo dispone el artículo 5 del Reglamento (UE) nº 1151/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de noviembre de 20201.

El objetivo principal de las DOP es ayudar a los productores de productos agrícolas y alimenticios a que informen a los consumidores de las características y de las cualidades del producto que están adquiriendo. De este modo, cuando un determinado producto obtiene una DOP, esto nos garantiza:

1.- que existe una competencia leal para los agricultores y productores de productos agrícolas y de alimentos que presentan características y atributos con valor añadido;

2.- la accesibilidad de los consumidores a la información fiable de dichos productos;

3.- el respeto a los derechos de propiedad intelectual; y

4.- la integridad del mercado interior.

Lo que se pretende con ello es respaldar las actividades agrarias y de transformación, así como de los métodos de producción, asociados a los productos de alta calidad, contribuyendo así a la realización de los objetivos de la política de desarrollo cultural.

Es fundamental, en este sentido, que dichos productos cuenten con determinadas características que confieran un valor añadido al producto y que éste sea aportado como consecuencia de las técnicas agrarias o de los métodos de transformación utilizados para su producción, o de su lugar de producción o de comercialización.

Por tanto, los beneficios que puede proporcionar una DOP a un producto, se centran sobre todo en el estándar de calidad del mismo, lo que ayuda al productor, marca o empresa, a generar una reputación en el mercado y reconocimiento a nivel global por sus características especiales de producción y exclusividad.

De este modo, los productores, no solo quedan protegidos legalmente contra falsificaciones, sino que mantienen una calidad constante durante todas las etapas de producción y elaboración del producto, les permite acceder a mercados internacionales gracias a dicha garantía de originalidad y conservan los métodos tradicionales de cultivo, lo que implica brindar una gran seguridad al consumidor al saber que el producto que está adquiriendo, cumple con las normas y estándares de calidad.

¿Cuáles son los requisitos necesarios de una DOP?

El artículo 7 del mencionado Reglamento (UE) nº 1151/2012 establece un “pliego de condiciones” que deberán cumplir aquellos productos que obtengan protección a través de una denominación de origen. Dichos requisitos, son:

1.- que el producto cuente con el nombre que se protege como DO, tal y como se utilice dicho nombre en el comercio o en el lenguaje común;

2.- una descripción del producto, incluidas, en su caso, las materias primas utilizadas en él, así como sus principales características físicas, químicas, microbiológicas u organolépticas;

3.- la definición de la zona geográfica concreta;

4.- los elementos que prueben que el producto es originario de la zona geográfica concreta;

5.- una descripción del método de obtención del producto y, cuando así proceda, de la autenticidad e invariabilidad de los métodos locales, así como información sobre el envasado en caso de que la agrupación solicitante así lo determine y aporte una justificación específica suficiente relativa a ese producto de que el envasado deba tener lugar dentro de una zona geográfica definida para poder salvaguardar la calidad, garantizar el origen o asegurar los controles necesarios;

6.- datos que determinen el vínculo entre la calidad o características del producto y el medio geográfico, o bien, según el caso, el vínculo entre una cualidad determinada, la reputación u otra característica del producto y el origen geográfico;

7.- el nombre y dirección de las autoridades u organismos que verifiquen el cumplimiento de todas las características anteriores; y

8.- cualquier norma específica de etiquetado aplicable al producto en cuestión.

Sin duda, cuando un producto cumple con todas estas características, de forma que su modo de producción y cualidades estén plenamente vinculadas a una zona geográfica concreta, la Denominación de Origen Protegida es uno de los mayores alicientes con los que el productor o los productores en cuestión pueden contar, ya que, de este modo, se apuesta por la calidad, la cultura y el consumo local. Lo cual es beneficioso tanto para quien produce, como para quien adquiere, es decir, para los consumidores, frente a los que siempre se debe garantizar la seguridad y protección de los productos.

Eduardo Zamora | Sara del Río