Limitaciones de la legislación dominicana en materia de actos de confusión.

noviembre 2022

En la República Dominicana el uso y registro de signos distintivos previamente registrados está sancionado por dos cuerpos normativos distintos. La Ley sobre Defensa de la Competencia Núm 42-08 (LDC) que contiene un capítulo sobre Competencia Desleal y la Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial.

La definición legal contenida en el Art. 11 de la LDC establece un listado, no exhaustivo, de actos que pueden considerarse desleales entre los que señala en su literal b) los actos de confusión. La definición legal intenta establecer una distinción entre la confusión en sentido amplio, que puede producirse entre productos, actividades y establecimientos comerciales y la confusión entre signos protegidos por los derechos de propiedad intelectual; siendo indiscutible la estrecha vinculación entre ambos conceptos legales.

La Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial también admite esta figura jurídica para permitir al titular de un signo distintivo registrado excluir a terceros del uso de signos distintivos iguales o similares al suyo.  En materia de propiedad intelectual la confusión se determina a partir de dos marcas idénticas o similares que se dirigen a diferenciar los mismos productos o servicios en el mercado, lo que finalmente ocasionaría confusión entre el público consumidor que no podría distinguir con claridad entre uno u otro bien comercializado.

En esa tesitura, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina al interpretar el literal a) del artículo 259 de la Decisión 486 de la Comunidad Andina ha establecido lo siguiente: “Los actos de competencia desleal por confusión no se refieren propiamente al análisis de confundibilidad entre los signos distintivos de los productos de los competidores, toda vez que tal situación se encuentra sancionada por un régimen específico, sino a la confusión que aquellos actos pudieran producir en el consumidor en lo que concierne al establecimiento, los productos o la actividad económica de un competidor determinado, impidiéndole elegir debidamente, según sus necesidades y deseos[1].  Esta interpretación intenta distinguir entre la confusión en materia de propiedad intelectual y la confusión en el régimen de competencia desleal propiamente dicho y delimitar ambos campos jurídicos.

Retornando a la legislación dominicana, la Ley de Propiedad Industrial ofrece recursos para impugnar la usurpación total o parcial de signos registrados, y la ONAPI sigue unos criterios para admisibilidad de registro que pasan por el análisis de la confundibilidad entre signos (y por tanto del riesgo de confusión), pero son los tribunales ordinarios los que permitirán resarcir los daños ocasionados por estos actos. 

En estas circunstancias, acudir a las vías administrativas previas (ONAPI o PROCOMPETENCIA), puede resultar en un precedente contraproducente a los intereses de la parte afectada y en mayores costos asociados a los requisitos que deberán acompañar dichas denuncias. En ocasiones, por tanto, puede ser recomendable atacar los efectos desleales de la reproducción total o parcial de los signos distintivos registrados ante los tribunales ordinarios. Sea como fuere, es un tema que debe analizarse con detenimiento antes de preparar la estrategia de defensa más conveniente para cada cliente.

Elka Scheker, abogada de la República Dominicana para GIRO MARTINEZ

Imagen: Rudy Corporan, en Unsplash


[1] Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Proceso N° 11-IP-2006. Interpretación Prejudicial del 11 de abril de 2006, p.16. Citado por Karina Espinoza en su Artículo El acto de confusión como acto de competencia desleal y el riesgo de confusión marcaria como infracción a los derechos de la propiedad industrial. Revista de la Competencia y la Propiedad Intelectual Nº 5