Bruselas propone proteger artesanías y productos industriales en Europa

abril 2022

Los productos artesanos son una de las grandes riquezas de Europa y, si bien es cierto que la gran mayoría de los países (aunque no todos) que forman parte de la Unión Europea tiene su marco legislativo por lo que a la denominación de origen e indicación geográfica se refiere –según cada caso concreto–, hasta día de hoy todavía no existía ninguna figura asimilable a esta a nivel comunitario.

Tras años de consideración de esta figura, concretamente desde el 2015, el Comité Europeo de las Regiones por fin puede celebrar la nueva propuesta de Bruselas de proteger artesanías y productos industriales en toda Europa.

La propuesta consistirá en crear una normativa europea común para el reconocimiento y la protección jurídica de los productos industriales y artesanales siguiendo el modelo de los Indicadores Geográficos Protegidos para productos alimenticios. Es decir, se pretende un nuevo marco normativo para proteger la Propiedad Intelectual de estos productos, basados en la originalidad y la autenticidad de las prácticas tradicionales de sus respectivas regiones.

Se prevé, de hecho, que unos ochocientos productos en toda la UE podrán beneficiarse de este nuevo sello. Algunos de estos productos son, por ejemplo:

  • El calzado de Elche (España),
  • los cuchillos de Albacete (España),
  • el cristal de Murano (Italia),
  • el tweed de Donegal (Irlanda),
  • la porcelana de Limoges (Francia),
  • los productos de cerámica del Puente del Arzobispo y de Talavera (España),
  • la palmera autóctona de Mallorca (España),
  • la piel de Ubrique (España),
  • los diamantes de Amberes (Bélgica),
  • el encaje de Bintje (Bélgica), o
  • el ámbar báltico (Polonia), entre otros.

Lo que caracteriza a este sello es que servirá para distinguir los productos fabricados en una determinada región que tengan un proceso de elaboración concreto, con el objetivo de proteger a los productores frente a las falsificaciones, además de ayudarles a comercializar sus creaciones, preservar estos procesos de elaboración únicos, incrementar las exportaciones, mantener los puestos de trabajo de los artesanos y los que estos generan y también fomentar el turismo a estas regiones artesanas.

La previsión del sistema europeo es que esta figura entre en vigor en el año 2024, de manera que se sustituirían los esquemas nacionales de indicaciones geográficas a día de hoy existentes, por productos industriales y artesanales europeos. De este modo, la protección sería aplicable a toda la UE y los solicitantes no tendrían la obligación de tener que solicitarla en cada uno de los países en los que pretendan obtener protección. Eso ya ocurre con otras figuras de Propiedad Intelectual e Industrial como las marcas, las patentes o los diseños industriales comunitarios.

No obstante, eso sí, antes de solicitar la protección del producto a nivel europeo, será necesario que la solicitud se haga a nivel nacional, y, posteriormente, ante la EUIPO, que será el órgano que decida si la indicación geográfica protegida es concedida ante toda la UE.

Aunque todavía se trata, como hemos mencionado, de una propuesta, es una gran noticia para todo el territorio comunitario, e incluso internacional, por la que se pretende avanzar y preservar la Propiedad Intelectual e Industrial de estos productos autóctonos, sus regiones y sus trabajadores.

Eduardo Zamora | Sara del Río